Carlos aguertu ezquero
Provinci auyetan,
Beti bici guerade
Neque ta penetan.
(Desde que Carlos ha aparecido en estas provincias, nosotros vivimos siempre en la fatiga y en la pena. Se nos quita nuestros bienes y nunca se nos da nada.)
Esta canción lacrimosa me pareció muy propia de una empresa que marchaba tan mal.
Me despedí de Muñagorri y de Altuna y tomé a caballo el camino de San Juan de Luz. Antes de llegar a Ascaín me encontré con tres muchachos carlistas que habían estado quince días en el campamento de Muñagorri y que pensaban volver de nuevo a España, al ejército de Don Carlos. Uno era guipuzcoano, el otro navarro, y el otro francés. Se burlaban de Muñagorri y de sus planes y me cantaron varias canciones contra él. El francés llevaba un pito, con el que tocaba. El guipuzcoano cantó:
Estute aditzen soñu eder ori,
Saratican elduda gure Muñagorri.