—¿Viene usted aquí de paseo?—me preguntó.

—Sí; ¿y usted?

—Yo, por el comercio.

—¿Por qué comercio?

—Vendo canciones.

—¡Hombre! ¿A ver qué canciones tiene usted?

—Son canciones carlistas.

—Muy bien. Yo soy liberal, pero eso no me importa. ¡A ver, cante usted!

El manco empezó a cantar, con su voz aguda, una canción sobre O'Donnell y la quema del pueblo, que empezaba así: