(El día de Santo Tomás, a las diez y media, no estaba muy tranquilo en Ategorrieta. Con el pecho oprimido y ensuciados los calzones. Ahí se ve lo cobardes que son los negros.)
Luego, el manco cantó otras canciones que, a pesar de ser primitivas y bárbaras y casi siempre incoherentes, no dejaban de tener gracia. Una de ellas, contra los extranjeros, comenzaba así:
Francesac ta inglesac berriz
Cecen icusten dabiltz
Barrera gañetic irritz,
Arriya tira escua gorde
Eguindigute bost alditz,
Au consideratzen balitz.
Baliyoco luque aunitz
Buru gogorric ez balitz.