Se había engañado con Muñagorri, creyéndole capaz de grandes cosas, y le molestaba su fracaso como algo propio.
Después de pensar algún rato el comodoro, dijo:
—Estoy convencido, como ustedes, de que este plan está muy bien pensado y de que su realización es relativamente fácil, pero tengo que estudiarlo detenidamente. Así que creo que lo mejor que podemos hacer es que ustedes vuelvan por la tarde, después de comer, a hablar conmigo. Yo les convidaría a comer en el barco; pero ahora tenemos un cocinero muy malo y no quiero desacreditarme.
NEGATIVA
Bajamos del barco inglés y fuimos en la lancha a Pasages de San Pedro, donde comimos.
La dilación del lord me dió a mí mala espina, y dije a mis compañeros que no creía que el marino inglés aceptara el proyecto.
Desde la fonda, que tenía una galería que daba al mar, vi con los gemelos a Queille, el intérprete, que bajó del barco y tomó un bote, y una hora después advertimos que volvía con el coronel Colquhoun y con otro, para mí desconocido, a la fragata inglesa. Todas estas idas y venidas me daban poca confianza.
Volvimos a las cuatro al barco y pasamos a la cámara del lord.
—Sigo—nos dijo el comodoro—pensando que el proyecto que ustedes me han traído está muy bien pensado y es factible, pero yo no voy a poder patrocinarlo.