Aviraneta consultó el caso con doña Paca Falcón, y ésta le dijo:

—Un agente no tengo; pero una agente, sí. Conozco a una mujer que creo que sería capaz de ir al campo carlista y hacer con inteligencia la comisión que se le indicara.

—¿Es carlista?

—Sí, carlista, aunque del grupo moderado. Se encuentra, por el momento, en una situación un poco difícil. Yo le hablaré, y, si quiere, le citaré para mañana aquí mismo.

Efectivamente; al día siguiente, doña Paca Falcón estaba en la trastienda con la señorita María Luisa de Taboada.

María Luisa era hija de un abogado, corregidor de Guipúzcoa en 1824, y después, fiscal de la Audiencia de La Coruña. Este señor, al comienzo de la guerra, se declaró por Don Carlos y escribió un folleto atacando con violencia a María Cristina y a Isabel II y haciendo la apología del Pretendiente. El abogado Taboada fué amigo y asesor de Zumalacárregui.

María Luisa, en este momento, servía de señorita de compañía a una familia francesa en una casa de campo de las inmediaciones de Bayona.

María Luisa era muy conocida en el pueblo por su ingenio, su desparpajo y su exaltación carlista. En tiempo de Zumalacárregui había desempeñado algunas misiones diplomáticas en Madrid, Turín y Nápoles, por lo cual se la consideraba como una mujer dotada de sagacidad y de travesura.

María Luisa pertenecía al partido carlista moderado, al grupo de Maroto, Villarreal y el padre Cirilo.