El señor D'Aubignac era militar, hombre correcto, frío, realista y muy arbitrario. Oí decir que se había casado con Delfina principalmente por la dote; guardaba consideraciones a su mujer, pero no le tenía cariño. Galanteaba a madama Picamilh, que era una morena opulenta, de ojos negros, que estaba muy enamorada de su marido.
El señor D'Aubignac me trataba muy amablemente.
LAS AMISTADES DE DELFINA
A casa de Delfina solían ir con frecuencia madama Picamilh y madama Saint-Allais, que era una viuda vaporosa, como una sílfide, que hacía versos sepulcrales. También iba madama Laussat, pero Delfina sabía demostrar que no consideraba a esta dama entre sus amistades íntimas.
Los hombres que acudían a las reuniones eran en su mayoría militares, aunque había también paisanos, magistrados, empleados y comerciantes. El clero frecuentaba poco la casa; algunas veces iba un canónigo, y, en una o dos ocasiones, el obispo, que se dedicó a galantear a las señoras.
Uno de los hombres que más bullía era el doctor Iriart, hombre alto, viejo, muy empaquetado, muy derecho, muy bien vestido, y a quien se le tenía por una eminencia. El doctor hablaba como si tuviera el secreto de todas las cosas. A mí me pareció un antipático farsante de la tribu de los galenos.
Otro médico que frecuentaba la casa era el doctor Lacroix, médico del regimiento. El doctor Lacroix tenía un tipo frailuno: era fuerte, rechoncho, displicente, con el cráneo calvo y abultado; había vivido en Argelia; era soltero, y tenía afición por los caballos y por los perros.
Los jóvenes oficiales que acudían a casa de madama D'Aubignac estaban cortados todos por el mismo patrón: eran fatuos, vanidosos y de aire frío y ceremonioso.
El único amable, al menos conmigo, era el teniente Gassion, mi substituto cerca de madama Laussat. Gassion era alto, delgado, rubio, con los bigotes en punta, con la cara roja y con esa insignificancia corriente en el tipo rubio, que da la impresión de un joven de mostrador o de un mozo de fonda. El teniente Gassion era una buena persona, hombre amable y servicial, pero un charlatán desenfrenado.