Mi entretenimiento los días malos es mirar el ir y venir de las nubes a los lejos, sobre las montañas lejanas y blancas, que se me figuran gigantes hermanos.

Cuando la niebla se nos echa encima, los montes, cubiertos de árboles, tienen un aire misterioso y romántico de balada germánica. Se ve todo vagamente, como por un cristal esmerilado. Las copas de los árboles en la línea quebrada de los montes dan la impresión de un regimiento de fantasmas.

En este cuarto de mi casa solitaria, ante el paisaje grave y silencioso, voy a continuar mi obra las Memorias de un hombre de acción. Ahora me toca escribir sobre mi juventud.

Esta calma, este reposo, deben ser propicios para sacar a flote los recuerdos más lejanos, aun aquellos ya dormidos en el fondo de la conciencia. En sitios así únicamente se comprende que un poeta suizo, al escribir sus Memorias, haya dedicado un capítulo largo a las impresiones de su infancia, de cuando contaba la tierna edad de un año. Tal era la precocidad del autor, que, ya a los pocos meses de vida, filosofaba y estetizaba. Un esfuerzo más, y este suizo nos hubiera contado sus impresiones de la vida intrauterina.

Yo no poseo tan prodigiosa memoria, no puedo llegar a la precisión de un individuo de esta raza de relojeros y de tiradores al blanco; no soy suizo, sino vasco, y aunque vasco y gascón es primitivamente lo mismo, no he llegado ni por la fantasía ni por el recuerdo a figurarme lo que pensaba cuando estaba en pañales.

Voy a recordar mi juventud. No sé si habrá alguno que me lea o si todo este montón de papel escrito acerca de la vida de Aviraneta y la mía irá a parar al fuego. Aunque así sea, esta es mi única distracción, mi único entretenimiento, por desgracia, y me pongo a la obra.

Comprendo que esta literatura, hecha exclusivamente como recurso contra la tristeza y el aburrimiento, tiene que ser mediana y de pocos vuelos; pero, en fin, no es fácil volar, ni siquiera con la imaginación, cuando se es viejo y se está cansado.

Pero hay que ser optimista, ¡qué diablo! ¡Il solacl splendura per tuots! ¡Evvíva la Grisha!