—Parece que lo sabes.
—Me lo figuro. ¿A favor de los carlistas o de los liberales?
—Soy más liberal que tú, Martín—replicó Aviraneta—, aunque no tan bárbaro.
—Sólo a ti te permito decir esas cosas. Si fueras otro, te mandaría fusilar delante de la muralla.
—Lo creo.
—¿Me consideras cruel?
—Lo eres.
—Mala opinión tienes tú de mí, Eugenio.
—Peor la tienes tú de mí, Martín.
—Es que no te veo claro.