¡A qué estado habrán llegado
las costumbres de este pueblo,
que es necesario ensanchar
el callejón del Infierno!
LA CASA MISTERIOSA
Además de estas curiosidades, había en mi barrio algo que llegó a ser durante mi infancia una gran preocupación.
Era una casa pequeña de la calle de Santa María, que hacía esquina a una callejuela que llevaba el nombre del duque de Nájera.
Esta casa tenía dos cuerpos: piso principal, con cuatro balcones muy grandes y muy altos, con las vidrieras de cristales pequeños, verdosos y emplomados, y un segundo piso, estrecho y cuadrado, a modo de torre, con un solo balcón.
En el piso bajo no tenía más abertura que unos ventanillos altos, con rejas, y un portal estrecho, de trabuco, del que partía una escalera de caracol.