—Sí, parece que sí.
Efectivamente, la expresión de la mujer era de inteligencia.
—¿Se ha tirado usted, o la han tirado a usted desde la ventana?—preguntó el juez.
—¡Eh!—dijo ella.
—¿Quién la ha tirado?
—¡Eh!
—¿Quién la ha tirado?
—Garro... Garro...—murmuró la vieja haciendo un esfuerzo.
El juez y el actuario y los guardias quedaron sorprendidos.