En la estación de Valencia mandó un telegrama a su familia, compró algo de comer y unas horas más tarde volvía para Madrid, embozado en su capa, rendido, en otro coche de tercera.

II
VIDA INFANTIL

Al llegar a Madrid, Andrés le dió a su hermana Margarita instrucciones de cómo debían instalarse en la casa. Unas semanas después tomaron el tren, don Pedro, Margarita y Luisito.

Andrés y sus otros dos hermanos se quedaron en Madrid.

Andrés tenía que repasar las asignaturas de la licenciatura.

Para librarse de la obsesión de la enfermedad del niño, se puso a estudiar como nunca lo había hecho.

Algunas veces iba a visitar a Lulú y le comunicaba sus temores.

—Si ese chico se pusiera bien—murmuraba.

—¿Le quiere usted mucho?—preguntaba Lulú.