La pobre señora quedó espantada.

Dorsenne y su mujer viajaban escoltados por regimientos. Un día, de calor horrible, la generala mandó al cochero que los caballos de su carretela marcharan al paso en el camino de Burgos á Torquemada, con lo cual tuvieron que ir á la enfermería más de cincuenta soldados, enfermos de insolación y de congestiones cerebrales.

Los oficiales franceses decían que la brillante carrera de Dorsenne se debía á las mujeres, sobre todo, á madama D' Orsay.

De esta madama había sido Dorsenne su monsieur Pompadour durante algún tiempo.

LOS PROCEDIMIENTOS DE DORSENNE

Dorsenne era uno de tantos generales ineptos con que cuenta todo ejército, aun el más seleccionado, como el de Napoleón.

Realmente, los jefes que envió á España Bonaparte con el ejército imperial se distinguían, muchos, como valientes; algunos, Soult, Suchet y Massena, como buenos estratégicos; pero en política, no hubo uno que dejara de ser una perfecta nulidad.

Además, todos ellos trascendían á cuartel que apestaban. A pesar de sus títulos, perfumes, bordados de oro y penachos, se veía siempre en ellos al soldadote cerril.

El francés, que es capaz de inventar en las ciencias y de trabajar como excelente obrero en las artes y en la industria, no tiene la curiosidad generosa necesaria para entender á los demás pueblos. En esto no se parece en nada al ateniense ni al romano. Al francés no le interesa mas que su Francia y su París.