Al día siguiente se marcharon doña Mariquita y Fermina de Burgos.
El director y yo quedamos de acuerdo en inquirir por todos los medios posibles el número de hombres que mandaría Bremond y el día de la marcha.
No nos costó gran trabajo averiguar que la columna expedicionaria constaría de trescientos hombres de infantería y de quinientos caballos.
Averiguamos también que la infantería probablemente tendría que quedarse en Salas de los Infantes.
Las cosas iban con tal rapidez, que el martes los franceses se ponían en marcha.
El director y Merino habían organizado un servicio de correos y peatones para comunicarse, y en unas cinco horas, la noticia llegaba de Burgos á nuestro campamento.
Yo salí también el martes, y el miércoles me incorporé á mi escuadrón. Me encontraba ya completamente bien.
Había elegido Bremond la calzada de Burgos á Soria para hacer su correría. Pensaba detenerse en los pueblos, sobre todo, en Barbadillo del Mercado y en Hontoria.
El coronel francés y su comandante aspiraban á rendir culto al mismo tiempo á Venus y á Marte, y á dejar el pabellón bien plantado en la guerra y en el amor.