Estos detalles, como se comprenderá, los supe después.

La función de fuego empezó. Los franceses, que habían echado pie á tierra, luchaban en orden cerrado. Su caballería, formada en dos pelotones, inspeccionaba los flancos.

Nuestros hombres comenzaron el ataque con la táctica nueva, desconocida por los franceses.

Avanzó una fila por la derecha, guareciéndose en las piedras y en las depresiones del terreno.

Se tiraron al suelo, rompieron el fuego, y al poco rato avanzó una segunda fila por la izquierda, que tomó posiciones.

Después de la segunda avanzó la tercera y la cuarta.

Luego comenzó la parte más expuesta: el hacer fuego ganando terreno.

Los guerrilleros, de repente, avanzaban ocho ó diez pasos, se tiraban al suelo, y hacían fuego parapetándose en las piedras, en los terrones, ó en las matas. La maniobra estaba tan bien estudiada, que ninguno disparaba hasta que el compañero hubiese cargado la carabina ó el trabuco.

El procedimiento asombraba á los franceses, que no conocían este sistema mas que de oídas, y al que llamaban con desdén la táctica de los bandidos.

Si uno de los pelotones de caballería enemiga se acercaba á los guerrilleros emboscados, se le recibía con una descarga cerrada.