La ronda de caballería pudo distraer al enemigo algún tiempo; salimos luego todos á romper el cerco, y ya fuera, se volvió á efectuar la retirada por el monte y á obscuras, sin grandes quebrantos, hasta penetrar en los pinares de Huerta del Rey y quedar en seguridad.

Este mismo año de 1811 peleamos juntamente con la partida de Borbón, y después, en unión de la de Padilla, contra una columna francesa que había salido de Segovia y á la que atacamos en Zamarramala.

Más tarde, la división de Merino, con cinco mil hombres, unida á las partidas de Padilla y Borbón, que tenían mil cada una, formaron una línea desde el Duero hasta Lerma, situándose Borbón en Roa, Padilla en Gumiel de Izán, y el cura en Lerma.

En esto, en Marzo de 1812, los franceses cogieron prisioneros en Grado á los que componían la Junta Superior de Burgos, los llevaron á Soria y los fusilaron.

A la cabeza de los escuadrones franceses venía un comisario de policía español afrancesado, llamado Moreno. Este fué el que preparó la sorpresa donde se aprisionó á los españoles de la Junta.

El cura Merino determinó tomar terribles represalias, y ahorcó y luego quemó ochenta franceses, veinte por cada español fusilado. Todo por la mayor gloria de Dios.

Pasada esta racha de furia, Merino se dedicó á darse tono, á echárselas de general y á hablar con las autoridades.

Lara y yo dependíamos directamente del coronel Blanco y apenas teníamos que vernos con el cura.