I
ENCUENTRO CON DOS DAMAS

Al volver Lara y yo pasamos por Pancorbo y en la venta del tío Veneno nos entregaron un parte del coronel Blanco.

Nos participaba que le era imposible hacer algo por el director, y nos recomendaba trabajáramos por nuestra cuenta como pudiéramos.

Al llegar á Briviesca nos encontramos con que Ganisch y García se habían marchado.

Adelantamos hasta Burgos para reunimos con nuestros asistentes; pero tampoco los encontramos en esta ciudad.

—¿Sabes lo que debíamos hacer?—le dije á Lara.

—¿Qué?

—Irnos á Madrid. Tenemos dinero, licencia ilimitada. Ya inventaremos un pretexto.

—Pues, nada, vamos.

Nos detuvimos un día en Burgos para descansar, y nos pusimos en marcha hacia Madrid.