A pesar de la pobreza general, los labradores, los curas, los tenderos, los campesinos más desvalidos contribuyeron á la suscripción con verdadera largueza.
La junta de Burgos reunió en unos días veinticinco mil duros, el director dió de su bolsillo diez mil reales, y el presidente, don Eulogio, cuarenta mil.
Las otras juntas reunieron entre todas en el mismo tiempo veinte mil duros.
Se hizo una clasificación para el empleo del dinero, y más de la mitad se dedicó á comprar caballos.
EL ALBÉITAR FRANCÉS
Nos avistamos el director y yo con un albéitar que se llamaba Arija, hermano de un sombrerero que en 1821 se levantó con Merino, Cuevillas y otros realistas contra el Gobierno constitucional. Arija, el albéitar, era hombre activo, y á él se le encomendó la compra del ganado.
Muchos caballos se adquirieron en las ferias de los pueblos próximos, y algunos los regalaron los mismos propietarios.
De primera intención se hizo un envío de cincuenta con sus respectivas monturas á los pinares.
En esta expedición marcharon Ganisch, Fermina y la Riojana.