LA CASA DE LA CALLE DE LA MISERICORDIA
... y tanta variedad de sabandijas racionales en esta arca del mundo.
Vélez de Guevara: El Diablo Cojuelo.
Otro día en que no estaba el tío Chaparro, a quien la relación anterior había impresionado de una manera profunda y desagradable, Aviraneta contó la historia del joven Miguel Rocaforte, su compañero de cárcel.
Una vez, los dos granujas de la Gallinería, el Gacetilla y el Mambrú, que Candelas había recomendado a don Eugenio, y a quienes éste utilizaba como criados y como instrumentos de espionaje contra el alcaide, entraron en el cuarto de Miguel y le robaron un cuaderno en que el joven escribía el Diario de su vida, y se lo dieron a Aviraneta. Don Eugenio lo leyó rápidamente y, después de enterarse de lo que le interesaba, mandó a los raterillos que volvieran a dejar el cuaderno en el cuarto del preso. Miguel no notó el escamoteo.
Esta historia que me contó don Eugenio está hecha sobre los datos autobiográficos que escribió Miguel, y sobre indicios, no del todo claros ni completamente seguros, que he variado un tanto para dar a la relación cierta unidad.
I.
LA CASA DE LOS CAPELLANES DE LAS DESCALZAS
Confesaré a usted que el edificio que ocupo en un barrio lejano es de los más antiguos de Madrid, y que su aspecto sombrío, sus balcones de gran vuelo, la enorme ala del tejado y toda su exterioridad están anunciando a los transeúntes su fecha de tres siglos.