Un amigo.»
Los anónimos de Zapata se sucedieron durante largo tiempo y tenían otro carácter. Fueron varios.
El primero decía así:
«En esa santa casa antigua de Capellanes hay una mujer que adorna la frente de su marido. Es Juanita, la señora de Gómez. El señor Gómez no puede ya con su cabeza. Cada año un asta más.
¡Buena está la casa de la calle de la Misericordia, 2!
El duende.»
Al día siguiente llegó otro anónimo:
«El joven Miguel Rocaforte se jacta en todas partes de haberle puesto los cuernos a su principal. Estaba escrito: Manso has sido, manso eres y manso serás.
¡Buena está la casa de la calle de la Misericordia, 2!
El duende.»