Castelo declaró varias veces en el proceso, y dijo a todos los que quisieron oírle que no pararía hasta verle a Chico colgando de la horca.
A las acusaciones de Castelo contestó Chico con una información detallada de la vida de su enemigo. Lo pintó como un intrigante, como soldado traidor y jugador de ventaja, que explotaba alternativamente los garitos y las mujeres.
La lucha entre los dos fué ruda y sin tregua. Ambos echaron mano de todos los expedientes imaginables.
Chico tenía la opinión adversa y se agitaba en el vacío; los resortes de que podía echar mano estaban gastados; en cambio, Castelo encontraba apoyo en todo el mundo político y periodístico.
—Por entonces—siguió diciendo Aviraneta—, alguna que otra vez solía ver en la calle a Castelo, que ascendió, por sus intrigas y manejos obscuros, a brigadier. Castelo andaba acompañado de un hombre de buen aspecto que me dijeron era un viejo asistente suyo. Castelo y yo nos saludábamos al vernos, y yo le tenía por un hombre que estaba en buenas relaciones conmigo.
SEGUNDA PARTE
CONSECUENCIAS
I.
LA REVOLUCIÓN DEL 54
¿Cuál de vuestros sistemas filosóficos es otra cosa que el teorema de un sueño, un puro cociente, confidencialmente obtenido donde el divisor y el dividendo son desconocidos?
Carlyle: Sartor Resartus.