«En casa del doctor Aracil.

»Esta mañana se ha presentado un inspector de policía en casa del doctor don Enrique Aracil, pues está plenamente demostrado que el doctor era amigo del anarquista Brull. Se ha llamado repetidas veces en casa del señor Aracil, y, viendo que nadie contestaba, ha habido que buscar un cerrajero para que abriese la puerta. En la casa no había nadie. Interrogada la portera, ha dicho que vió salir al doctor Aracil a eso de las seis de la tarde del día del atentado. Se le preguntó si no le pareció extraño el ver la casa cerrada, y dijo que no, porque muy frecuentemente el doctor Aracil y su hija salían de Madrid sin avisar a nadie. Mientras el inspector hablaba con la portera, una muchacha, sirviente en un cuarto del mismo piso en donde vive el señor Aracil, ha dicho que ayer oyeron en la habitación del doctor el ruido de una fuente que corría. Preguntó a una de las criadas del señor Aracil: «¿Están tus señoritos?» Y ella dijo: «No». «Pues he oído el ruido de la fuente».

»Por el examen de la casa y por la declaración de esta muchacha, hay motivos para creer que Nilo Brull estuvo en casa del doctor Aracil, y que después los dos, juntos o separados, han huído.»

«El cochero que condujo al doctor Aracil.

»Se ha presentado el cochero del coche número 1.329 en el Juzgado de Palacio. Ha declarado que llevó a un hombre de las señas de Aracil, elegante, de barba negra, con anteojos, gabán al brazo, desde la calle de Fuencarral a la del Prado.»

«La familia de Aracil.

»Don Venancio Arce, ingeniero de minas, llamado por el juez del distrito de Palacio, ha dicho que su sobrina María Aracil estuvo el día del atentado en su casa, y que fué a visitar a una hija del ingeniero, enferma del sarampión. El señor Arce cree que su pariente Aracil conocía a Brull; pero que se puede tener la seguridad absoluta de que el doctor no tiene participación en el atentado. Pensar otra cosa le parece una locura.

»Doña Belén Arrillaga dijo que su sobrina María, hija del doctor Aracil, estuvo en su casa el día del atentado, desde las tres a las siete de la tarde, hora en que fué a recogerla su padre.»

«Sor María, del Hospital General.

»Sor María, de la sala de enfermos que está a cargo del doctor Aracil, ha declarado que la tarde del atentado vió entrar al doctor con una mujer. Le hizo la hermana una pregunta a Aracil respecto al tratamiento de un nefrítico, y luego no le vió más. Un mozo del hospital vió salir al doctor Aracil, con su hija, a eso de las siete o siete y media de la noche; habló un momento con ellos, pero el doctor no tenía ganas de conversación.