Aviraneta, a quien interesaba, sin duda, muchísimo todo esto, hizo más preguntas a Tilly. Gamboa escuchaba la relación con marcado disgusto.
Llegaron a la Puerta del Sol. Para Chamizo era tarde, y se fué a casa pensando en la sociedad abigarrada y extraña que aparecía en Madrid.
LIBRO QUINTO
INTRIGAS Y OBSCURIDADES
I.
EL COMADRÓN TEÓSOFO
Solía pasar Chamizo largas temporadas sin ver a Aviraneta. No andaba con él, porque no quería comprometerse. Don Eugenio le enviaba alguna que otra vez un libro, una botella de vino, o algo de comer, con una carta burlona. También intentó darle dos o tres bromas pesadas.
Una tarde, después de comer, estaba el ex fraile leyendo en su cuarto, cuando entró la patrona, doña Puri, y le dijo:
—Don Venancio.