—¿Conque tú eres Aviraneta?

---Para servir a Su Alteza.

---Tienes una fama de conspirador terrible.

—Son habladurías de por ahí.

—Ya sé que trabajas mucho en favor de mi sobrina Isabel.

—Hago lo que puedo, como súbdito que soy de Su Majestad.

—¿Tienes muchos compañeros que te ayuden?

—Bastantes.

—Son gentes decididas, según me han dicho.

—Sí. Es gente de corazón.