—Lengua viperina.

—¿Y por qué se alegraría esta señora que viniera usted conmigo?

—¿No ve usted que es amiga de los infantes? Pues quiere que yo le haga a usted observaciones, que le persuada... Yo le he dicho: «Aviraneta es impersuadible, tiene demasiada vanidad para eso».

—Así que usted también está intrigando... ¡Ay!, ¡ay!

—Yo, no. Yo todo lo que hago está a la luz del sol.

—Sí; pero ya tiene usted su partido, el partido celista o celiático. Celia le dará buenas comidas...

—Excelentes.

—¡Oh santo varón idealista que se vende por un buen asado o por una salsa en su punto!...

—Yo no me vendo. Eso se queda para ustedes los políticos. Yo soy amigo de mis amigos...