—Sí; ya sé que anda usted maquinando; pero el mejor día esto se le pone muy mal. Se está usted metiendo en muchos fregados. Además, usted con su soberbia es capaz de cualquier cosa cuando le excitan por vanidad, por fanfarronería.

—¿Quiere usted venir conmigo, don Venancio?

—¿Adónde?

—A Barcelona.

—¿A qué voy a ir a Barcelona?

—Puede usted encontrar allí libros viejos.

—No, no quiero ir, y eso que hay una persona que se alegraría mucho que fuera con usted.

—¿Quién?

—Doña Celia, la señora casada con el tío de Gamboa.

—Es algo más que la mujer del tío de Paquito.