que han enchantado estardó.
—La horca está puesta y en ella el verdugo para matar una codorniz que han hecho prisionera—tradujo Luna.
Aviraneta había llamado.
Tardaron mucho en abrir.
—¿Quién es?—preguntó una voz.
—Unos viajeros.
Salió un muchacho con un candil.
—Aquí no hay posá—dijo—. Un poco más lejos está el mesón del Cuco.
—La casa esta debe ser una guarida de ladrones y de gitanos—dijo Luna—. He de venir a registrarla.