V.
TRES AMBICIOSOS
Un poco antes de la muerte del rey, Tilly supo que Aviraneta se encontraba en Madrid, y le escribió una carta. Aviraneta se presentó en la Casa del Jardín, y hablaron. Tilly contó a don Eugenio su vida desde que habían dejado de verse; le habló de su enfermedad y de la protección del cura Mansilla, con quien estaba unido por agradecimiento y por interés.
—¿Qué clase de pájaro es ese Mansilla?—preguntó Aviraneta.
—Es un hombre inteligente, enérgico y liberal; todo lo liberal que puede ser un cura.
—¿Usted puede contar con él?
—Sí, en absoluto. Usted le verá dentro de un rato y charlará usted con él.
Tilly le dió a Aviraneta toda clase de detalles respecto a Mansilla.
Aviraneta explicó después a Tilly la empresa política en que se veía metido.
—Yo tengo organizada la Sociedad Isabelina, que ahora marcha viento en popa—le dijo—. Está formada, principalmente, por militares y por empleados; pero he pensado que al mismo tiempo podríamos organizar una serie de triángulos para ayudarnos.