—¡Eh! ¿Es posible?

—Sí; de una manera casi fulminante.

—¿Y usted habló con él?

—No; perdió en seguida el conocimiento.

Mansilla le dió detalles acerca de la muerte de Tilly. El alcaide oía distraído este relato, porque constituía la conversación de todos los días. Aviraneta estaba torturado, en prensa, intentando recordar cómo se decía en la clave inventada por Tilly y la palabra documento. Como no la encontraba, se decidió y le dijo al cura en francés:

—¿No se ha encontrado en su casa una maleta con papeles?

—No se ha encontrado nada. ¿Tenía algunos papeles?

—Sí; unos que yo le di para que guardara.

El alcaide se acercó:

—¿Qué hablan ustedes?