—¡Cómo se conoce que ha sido usted fraile!—dijo Aviraneta—. Tiene usted la manera de hablar rencorosa de todos ellos.

—¡Gracias! Vamos a ver sus poesías.

—Poesías, no; son versos deplorables, variaciones sobre la consigna de la partida del Trueno.

—No sé cuál es esa consigna.

—La consigna es ésta: Garrotazo y decir que nos pegan.

—¡Muy bien, muy cristiano!

—Ahora verá usted el sublime himno. No me elogie usted demasiado, padre Chamizo; me voy a ruborizar. Allá va:

Al tun tun, paliza, paliza;

al tun tun, sablazo, sablazo;

al tun tun, ¡mueran los realistas!;