Palafox trató de hacer una movilización de los isabelinos por vía de ensayo, y fué enviando centurias con sus comandantes a distintos puntos estratégicos, y allí donde había festejos, para que los realistas no intentaran deslucirlos y hacerlos fracasar.

Al volver los grupos a la Puerta del Sol y al entrar en los cafés, hubo gritos y vivas.

—¡Viva la reina!—gritaban los cristinos y los isabelinos.

—¡Viva!

Y después, cuando no había policía cerca, los isabelinos vociferaban:

—¡Viva la Constitución! ¡Mueran los frailes! ¡¡Mueran los carlistas!!


LIBRO CUARTO
LA MUERTE DEL REY