«—Si el rey que acaba de morir no hubiera sido uno de los personajes más abominables de la historia contemporánea, si hubiera tenido algo siquiera de hombre, todos los españoles estaríamos ahora en un momento de dolor; pero el rey que ha muerto era sencillamente un miserable, un hombre cruel y sanguinario que llenó de horcas España, donde mandó colgar a los que le defendieron con su sangre. No hablemos de tregua producida por el dolor. Sería una farsa. Interiormente todos estamos satisfechos pensando que el enemigo común ha muerto y que su cadáver hiede. No hablemos de sentimiento; lo más que se nos puede pedir es olvido, y que nos perdonen las sombras augustas de Lacy, de Riego, del Empecinado y de otros mártires. No hablemos de ayer, pensemos en mañana».
La contestación de Aviraneta produjo una terrible marejada de gritos, protestas y aplausos en la sala.
En vista de ello, Cambronero volvió a levantarse y echó un discurso habilísimo para poner a todos de acuerdo.
El participaba de los mismos sentimientos que su querido, que su particular amigo el señor Aviraneta, a quien tenía por un patriota ferviente y un liberal de corazón; pero creía que no todas las ocasiones eran propicias para un movimiento radical; él admiraba la adhesión del señor García Carrasco por la excelsa Cristina...
Así, con una serie de equilibrios y de sin embargo..., si bien es cierto..., continuó su discurso Cambronero. No se habló más de la cuestión. Se acordó escribir y publicar una hoja apócrifa, simulando ser una Gaceta de una junta carlista, en la que se daba como efectuado el levantamiento del partido, enumerando hechos falsos en apoyo de la invención.
Gallardo, Oliver y otros dos la redactaron, la consultaron y se aprobó. Se terminó la sesión a las doce y media y todo el mundo fué saliendo del salón de una manera tumultuosa, discutiendo y gritando.
IV.
LOS MILITARES
Al salir a la calle formaron un grupo Calvo de Rozas, Aviraneta, Tilly, Mansilla, el capitán Del Brío, Gamboa, Gamundi, que había dormido sus libaciones de casa de la Bibiana, y otros oficiales vestidos de paisano.