—No habrá dinero, ni propiedad, ni guardias para vigilar la propiedad.

—¿Y los ladrones?

—No habrá ladrones.

—¿Y los criminales?... ¿los asesinos?

—No habrá criminales. Sin propiedad, no hay ladrones, ni gente que asesine para robar.

—Pero hay hombres que asesinan porque tienen mala sangre desde chicos.

—Esos son enfermos y hay que curarlos.

—¿Entonces las cárceles se convertirán en hospitales?

—Sí.

—¿Y lo alimentarán á uno allá sin hacer nada?