Entraron los obreros en el cementerio civil, colocaron la caja al borde de la fosa y la rodearon los acompañantes.
Estaba anocheciendo; un rayo de sol se posó un instante sobre la lápida de un mausoleo. Se bajó con cuerdas la caja. El Libertario se acercó, cogió un puñado de tierra y lo echó á la hoya; los demás hicieron lo mismo.
—Habla—le dijo Prats al Libertario.
El Libertario se recogió en sí mismo pensativo. Luego, despacio, con voz apagada y temblorosa, dijo.
—Compañeros: Guardemos en nuestros corazones la memoria del amigo que acabamos de enterrar. Era un hombre, un hombre fuerte con un alma de niño... Pudo alcanzar la gloria de un artista, de un gran artista, y prefirió la gloria de ser humano. Pudo asombrar á los demás, y prefirió ayudarlos... Entre nosotros, llenos de odios, él sólo tuvo cariños; entre nosotros, desalentados, él sólo tuvo esperanzas. Tenía la serenidad de los que han nacido para afrontar las grandes tempestades. Fué un gran corazón, noble y leal... fué un rebelde, porque quiso ser un justo. Conservemos todos en la memoria el recuerdo del amigo que acabamos de enterrar... y nada más. Ahora, compañeros, volvamos á nuestras casas á seguir trabajando.
Los sepultureros comenzaron á echar con presteza paletadas de tierra que sonaron lúgubremente. Los obreros se cubrieron y en silencio fueron saliendo del campo santo. Luego, por grupos, volvieron por la carretera hacia Madrid. Había obscurecido.
FIN
INDICE
| Págs. | |
| Anteportada | [1] |
| Obras del mismo autor | [2] |
| Portada | [3] |
| [Prólogo.]—Cómo Juan dejó de ser seminarista | [5] |
| [PRIMERA PARTE] | |
|---|---|
[Capítulo I.]—El barrio sepulcral.—Divagaciones | [29] |
[Cap. II.]—La vida de Manuel.—Las tertulias del | [44] |
[Cap. III.]—Los dos hermanos.—Juan charla.—Recuerdos | [52] |
[Cap. IV.]—El busto de la Salvadora.—Las impresiones | [65] |
[Cap. V.]—A los placeres de Venus.—Un hostelero | [76] |
[Cap. VI.]—Las vagas ambiciones de Manuel.—Las | [89] |
[Cap. VII.]—El amor y la debilidad.—Las intermitentes | [98] |
| [SEGUNDA PARTE] | |
[Capítulo I.]—Juego de bolos, juego de ideas, | [109] |
[Cap. II.]—El derecho.—La ley.—La esclavitud. | [128] |
[Cap. III.]—No hay que confiar en los relojes ni | [139] |
[Cap. IV.]—El inglés quiere dominar.—Las razas.—Las | [152] |
[Cap. V.]—El buen obrero socialista.—Los esparcimientos | [161] |
[Cap. VI.]—El francés que canta.—El protylo.—Cómo | [172] |
[Cap. VII.]—Un paraíso en un campo santo.—Todo | [188] |
[Cap. VIII.]—Cómo cogieron al Bizco y no vino | [196] |
[Cap. IX.]—La Dama de la Toga Negra.—Los | [214] |
| [TERCERA PARTE] | |
[Capítulo I.]—Las evoluciones del Bolo.—Danton, | [227] |
[Cap. II.]—Paseo de noche.—Los devotos de | [248] |
[Cap. III.]—El mitin en Barbieri.—Un joven de | [264] |
[Cap. IV.]—Gente sin hogar.—El Mangue y el | [286] |
[Cap. V.]—Esnobismo sociológico.—Anarquistas | [297] |
[Cap. VI.]—Miedos pueriles.—Los hidalgos.—El | [309] |
[Cap. VII.]—Otra vez Roberto.—La lucha por la | [332] |
[Cap. VIII.]—La coronación.—Las que encarecen | [345] |
[Cap. IX.]—La noche.—Los cuervos.—Amanece.—Ya | [356] |