—Eres un mal compañero... además, siempre me estás insultando.

—¿Y me vas á dejar ahora que todavía estoy malo?

—Bueno, me quedaré hasta que te cures.

SEGUNDA PARTE

CAPÍTULO I

Juego de bolos, juego de ideas, juego de hombres.

Hay entre Vallehermoso y el paseo de Areneros, una ancha y extensa hondonada que lentamente se va rellenando con escombros.

Estos terrenos nuevos, fabricados por el detritus de la población, son siempre estériles. Algunos hierbajos van naciendo en los que ya llevan aireándose algunos años. En los modernos, manchados de cal, llenos de cascote, ni el más humilde cardo se decide á poblarlos.