—Muy bien—dijo Manuel—; muy bien—y engarzó una serie de blasfemias—. Ahora se van ustedes todos á la calle. De manera que dejan ustedes esto solo y se ponen á armar escándalo, para que el amo de la casa le despida á uno...

—Es que el chico ayer pescó la primera curda—dijo Jesús—, ¿sabes? y la hemos celebrado.

—Haberla celebrado en otra parte. Bueno. A trabajar, y otra vez estas fiestas las hacen ustedes en los Cuatro Caminos.

Jesús se fué á las cajas, pero al poco rato volvió.

—Dame la cuenta—le dijo á Manuel muy fosco.

—¿Por qué?

—Me marcho; no quiero trabajar aquí.

—¿Pues qué hay?

—Eres un cochino burgués que no piensas más que en el dinero. No tienes alegría.

—Mira, sigue ahí, si no quieres que te meta el componedor por la boca, ¡ladrón!