—¿Tú sabes si la Milagros habla con el Lechuguino?—le preguntó.
-¿Yo?
—¿No has oído decir que se van a casar?
—Sí; eso se ha dicho.
—¿Tú que harías en mi caso?
—Yo... me enteraría.
—¿Y si resultaba verdad?
Manuel se calló. Fueron andando juntos sin hablarse. De pronto Leandro se paró bruscamente, y puso la mano en el hombro de Manuel.
—¿Tú crees—dijo—que si una mujer le engaña a un hombre no tiene uno el derecho de matarla?