—Estaba ella enamorada de Oswald. Había hecho para impedir que Oswald me galantease una gran perfidia. Después de salvarme de la miseria, me ha llevado á una situación aún peor que aquella en que me encontró. Abusó de la confianza ciega que en ella tenía. Pero me vengaré, sí, me vengaré. Fanny está aquí con Oswald. Los he visto. Le he escrito á él citándole para mañana.
—Ha hecho usted mal, Esther.
—¿Por qué? ¿Se juega así con la vida de una persona?
—¿Qué adelantará usted con eso?
—Vengarme; ¿le parece á usted poco?
—Poco. Si ha conservado usted cariño por Oswald, es otra cosa.
—No, yo no. No le quiero; pero no dejaré á Fanny sin castigar su perfidia.
—¿Llegaría usted al adulterio por la venganza?
—¿Y quién le ha dicho á usted que llegaría al adulterio? Además, en mí sería un derecho, no una falta.
—Haría usted además desgraciado á Oswald.