—¡Con quién ha de ser! Con una mujer.

—Me lo figuro. ¿Pero tú estás loco?

—¿Por qué?

—¿Con qué vas á mantener á tu mujer?

—¡Hombre... algo gano pintando!

—¡Pero qué has de ganar tú! No ganas dos perras gordas.

—Eso te parece á ti... Además, mi novia da lecciones.

—Y piensas vivir á su costa... Vamos, lo comprendo.

—No, no, señor. No pienso vivir á su costa. Voy á poner una fotografía.

—¡Una fotografía! ¿Tú? ¡Si no sabes hacer retratos!