—La noche antes, Vidal y yo, con dos mujeres, fuimos á ver cómo fusilaban á un soldado; después, por la mañana, dormí un rato, y á las once fuí con una mujer al merendero del puente del Sotillo, en donde nos habíamos citado con Vidal.
—¿Qué parentesco tenía usted con el muerto?
—Era su primo.
—¿Riñó usted alguna vez con él?
—No, señor.
—¿Cómo ha vivido usted hasta el día en que murió Vidal?
—He vivido del juego.
—¿Qué hacía usted para vivir del juego?
—Jugaba el dinero que me daban, en el Círculo de la Amistad, y entregaba las ganancias unas veces á Vidal, otras á un cojo que se llama Calatrava.