La entreabrió Manuel, se asomó y vió á Roberto escribiendo.
—Hola, ¿eres tú?—dijo Roberto—. ¿Qué hay?
—Pues venía á verle á usted.
—¿A mí?
—Sí, señor.
—¿Qué te pasa?
—Que me he quedado parado.
—¿Cómo parado?
—Sin trabajo.
—¿Y tu tío?
La entreabrió Manuel, se asomó y vió á Roberto escribiendo.
—Hola, ¿eres tú?—dijo Roberto—. ¿Qué hay?
—Pues venía á verle á usted.
—¿A mí?
—Sí, señor.
—¿Qué te pasa?
—Que me he quedado parado.
—¿Cómo parado?
—Sin trabajo.
—¿Y tu tío?