Alvarito, acostumbrado a viajar sin premura, se iba olvidando de todos sus asuntos y preocupaciones; ya apenas recordaba nada; Manón se le presentaba como una imagen borrosa; lo próximo era la jornada del día, el comer, el cenar, el dormir...
Hablaron mucho el Peinado y Álvaro. El arriero, además de su tendencia conceptuosa, manifestó un espíritu agresivo en coplas contra los pueblos. Al hablar de las mujeres de Molina, el Peinado cantó:
Carlistas las de Molina,
las de Sigüenza valientes,
bonitas las de Brihuega,
y p... las de Cifuentes.
Estas chicas de Cifuentes, aunque probablemente sin más culpa que las de otros pueblos, tenían mala fama y en otra relación del Peinado, Alvarito le oyó decir:
No compres mula en Tendilla,
ni en Brihuega compres paño,
ni te cases en Cifuentes,