—¿Este perro es tuyo?
—Sí.
—¿Cómo se llama?
—Chorua (el loco).
—¿Es loco de verdad?
—Sí, muy loco.
Ollarra saltó de nuevo al fondo del arroyo con intención de seguir sus exploraciones con su palo, cuando, mirando a una vieja asomada al ventanillo de una casa pequeña próxima, dijo:
—Esa vieja que se asoma a la ventana es bruja.
—¡Bah!
—Sí, dicen que sabe embrujar y desembrujar los colchones y las almohadas con unas tijeras que pone en cruz.