—¿Por qué me prenden? —preguntó don Eugenio.

—No está usted preso; solo detenido.

—¿Y por qué?

—Usted no es Ibargoyen, como dice el pase del subprefecto, sino Aviraneta —aseguró el comisario.

—Cierto —contestó don Eugenio—; el cónsul de España y el subprefecto de Bayona han decidido extender mi pase así.

—Pues no puede usted salir de Francia.

—Llevo una misión del Gobierno, señor comisario.

—No importa; si quiere usted pasar, tiene usted que dejar aquí todos sus documentos.

—No traigo documentos.

—Abra usted la maleta.