Como no tenía más remedio que enterar al cónsul de sus tramas, Aviraneta le advirtió que iba a enviar de nuevo a Roquet con un paquete de documentos a España.

Gamboa dijo:

—Creo, la verdad, lo más acertado que usted mismo, Aviraneta, los lleve hasta Irún.

Para dar a la comisión carácter oficial, estampó el sello del consulado al paquete que contenía el Simancas y lo envolvió en un papel con las señas del gobernador militar de Irún.

Aviraneta dio orden a Roquet de ir dos días después al caserío llamado Chapartiena de Azquen Portu, entre Irún y Behovia, donde un señor Orbegozo le entregaría los documentos del Simancas, a las nueve y media de la mañana.

Al mismo tiempo escribió a Orbegozo para que le esperara un día antes en Irún, en la fonda de Echeandía.

III

A ORILLAS DEL BIDASOA

El día indicado, Aviraneta salió de Bayona de madrugada. Llevaba por todo equipaje un maletín de mano. En el coche se encontró con el caballero de Montgaillard, a quien saludó ligeramente. Al llegar a San Juan de Luz entró en la misma diligencia, y fue hasta Behovia, don Prudencio Nenín. Sospechaba Aviraneta que Nenín le espiaba por orden de Gamboa.

El comisario de policía francés de la frontera, sin duda sobre aviso, al examinar los pasaportes de los viajeros de la diligencia, mandó que don Eugenio fuera detenido.