—¿Ha habido aquí alguna batalla en esta guerra? —preguntó Alvarito.

—Aquí se pegaron de firme hace pocos años el tío Tomás y el Esqueleto —contestó el viejo.

—¿El tío Tomás? —exclamó Álvaro con asombro.

—Sí, el tío Tomás o el tío Tomasito; era el mote que daban los carlistas a Zumalacárregui.

—¿Y el Esqueleto?

—El Esqueleto era don Francisco Espoz y Mina.

—¿Y usted tomó parte en la batalla?

—Yo ya era viejo para alistarme en la guerra.

—¿Y fue aquí?

—Sí, en estos barrancos que vamos cruzando.