Así, mi infancia se ha deslizado parte en el taller de disecar y parte en la botica de mi tío. He vivido al lado de una fauna y de una flora exótica, en una fauna y una flora muerta y conservada.
En mi niñez he puesto mi hamaca entre los leones, las panteras y los cocodrilos disecados; en mi adolescencia he recogido el maná como los israelitas, el sperma cœti como los balleneros y la canela de Cylán como los vedas y los cingaleses.
Soy un hombre exótico, oriental y occidental, polar y ecuatorial. Soy un planetario.
Los tres años de farmacia se interrumpieron con la llegada del hijo de mistress Blount. Entonces hubo una serie constante de riñas, de amenazas entre la viuda, su hijo y mi tío.
Un día supe con asombro que éste dejaba la botica. La viuda le había puesto como condición, o casarse con ella o dejar la farmacia. Mistress Blount tenía cartas en donde el tío Samuel le daba palabra de casamiento.
Mi tío no vaciló en aceptar la cesación de la botica y se alejó del barrio de Soho para siempre.
—Tú te vienes por ahora conmigo—me dijo. Y, efectivamente, yo, armado de unos cuantos bártulos, me marché a su casa.