—Mi chico y el Chirri.

Me callé y no repliqué; él siguió insultándome, y después insultando a su mujer.

Esto no lo pude soportar y salté.

Ya furioso, le dije que era un botarate y que su mujer valía millones de veces más que él; que le tenía por un vanidoso y un farsante; que su liberalismo era una mentira, porque no era mas que envidia por los que podían y valían más que él, y, en último término, que estaba dispuesto a batirme con él a puñetazos, a navajazos o a tiros, porque le consideraba uno de los seres más despreciables y más ridículos de la tierra.

Mi indignación le enfrió a Paquito, y sin contestarme nada se marchó, dejándome solo e iracundo.


XIII.
MAC CLAIR

Después de nuestra riña, toda la familia de Paquito se trasladó a Gibraltar, y yo quedé en una casa de la vecindad, en la más profunda desesperación.