—Es posible. ¿Y suele venir alguien a verlas?
—Muy poca gente. Ahora, desde hace un mes o cosa así, viene con frecuencia un señor del pueblo, un tal Choribide, un cínico. Están tramando algo, no sé qué.
—¿Y ellas no salen de casa?
—Hasta hace poco, casi nada. Ahora, la sobrina va con frecuencia al Bazar de París, de dos muchachas del pueblo de una fama un tanto equívoca.
—¿Y viajan?
—Antes iban muy a menudo a Bayona y tenían mucha correspondencia; ahora van mucho menos.
—¿Y desde cuándo han dejado de ir?
—Desde Agosto.
—Es decir, desde la Revolución de Julio—dijo Lacy.
—Tiene usted razón. No me había fijado en esa coincidencia.