El joven moreno, como si tuviera algo que hacer, salió de la sala y se cruzó con ellas. La más joven le echó una mirada viva y sonrió.
Al volver el posadero a la sala el muchacho le preguntó:
—¿Éstas señoras son de aquí?
—No; son españolas como ustedes.
—¡Españolas! ¿Cómo se llaman?
—Son la condesa de Vejer y su hija.
—¿Y viven aquí?
—Sí; viven en el chalet de las Hiedras, que les alquila madama de Aristy, la dueña de la casa de Gastizar. Madama de Aristy es la madre de este caballero que estaba antes en el portal con un tilburí.
El joven se asomó a la ventana y vió alejarse por la carretera a las dos damas.