Ustariz se encuentra rodeado de robledales. Según algunos sabios del lugar, su nombre significa en vasco círculo de robles.
Ustariz es pueblo de horizonte despejado y de hermosas vistas. Desde los altos se divisa al Sur, el monte Larrun, a la derecha, y el pico de Mondarrain a la izquierda; hacia el Norte se extiende la gran llanura francesa hasta que se pierde de vista. Las cercanías de Ustariz son frondosas; colinas verdes con prados y bosques.
Ustariz forma parte de la antigua comarca vasca llamada Labourt. Toda la tierra que lleva este nombre es poética soñolienta, soleada. El río Nive la cruza de un extremo a otro.
El Nive es un río de rápida corriente, con cascadas y presas que mueven los molinos en la parte alta, y muy lento en su parte baja.
Mientras cruza la comarca de Suberoa es un río claro, alegre, saltarín, lleno de espumas; un riachuelo vasco, pequeño y alborotador, que corre por entre desfiladeros y gargantas poblados de hayas y de robles.
En su parte baja al entrar en el Labourt, sobre todo después de Ustariz, el Nive es profundo, oscuro, verde; espejo inmóvil donde se reflejan los árboles de las orillas y por donde se deslizan las barcas planas que en el país llaman chalantas.
Todo el estrépito de este río cuando es niño y navarro, se convierte en silencio y modestia al hacerse labortano y adulto. Entonces se esconde como avergonzado entre las colinas pobladas de árboles, pasa sin ruido y sin espumas por debajo de los puentes y marcha a reunirse con repugnancia en Bayona con el Adour, que es un río lento y turbio que viene de pueblos de lengua de oc, pueblos encalados y rodeados de tierras blancas y arenosas.
Ustariz era antiguamente la capital administrativa del Labourt y celebraba una asamblea todos los años casi tan famosa en el país vasco como la de Guernica. Esta asamblea, el Bilzaar donde se reunían los viejos labortanos para resolver los asuntos de la comarca, se congregaba en el bosque de Haitzea sobre una eminencia poblada de robles a la que se llamaba Capitolo-erri (lugar del Capitolio).
En 1830 Ustariz estaba en decadencia; muchas de sus casas se hallaban en ruinas; su pequeña industria no progresaba. Ya no se celebraba el Bilzaar como en los buenos tiempos; ya los sabios del país no acudían al bosque de Haitzea.